Buscamos un nuevo propietario. Pero no uno cualquiera.
Alguien que entienda que actualizar esta casa señorial de principios del siglo XX no significa borrar lo que había antes. Que sepa incorporar confort, luz y una nueva forma de vivir sin renunciar a todo lo que le da identidad.
Hay mucho que preservar: los suelos hidráulicos, las molduras trabajadas, las vidrieras, los forjados y los delicados detalles Art Déco que aparecen en diferentes rincones de la casa. Una arquitectura que habla del momento en que fue construida y de una forma de hacer que difícilmente volverá.
Con ocho habitaciones y tres baños, la casa sorprende también por la variedad de sus espacios: una gran galería, patio y jardín, dos terrazas y un desván con potencial para convertirse en un magnífico loft. Volúmenes generosos y rincones que permiten imaginar una forma de vivirla completamente nueva.
Quizás esta casa no sea para todos. Pero si imaginas cómo darle una nueva vida sin perder su esencia, nos gustará enseñártela.
